El 7 de agosto, a sus 88 años, falleció William Friedkin, uno de los realizadores más importantes que dio el cine norteamericano en los últimos 50 años y figura esencial dentro de las corrientes más realistas -y a la vez espectaculares- del séptimo arte. Se mantuvo activo hasta último momento, a tal punto que dejó una película finalizada pero aún no estrenada, “The Caine Mutiny Court-Martial”, protagonizada por Kiefer Sutherland y Jason Clarke.

Durante todo septiembre, en su Ciclo Directores, el Cultural San Martín rinde un homenaje póstumo a la filmografía de Friedkin, con la proyección de siete de sus películas más importantes. En ZIBILIA hacemos un pequeño repaso de cada una de ellas, para de paso evidenciar la importancia de un cineasta irrepetible.

Contacto en Francia (1972)

Funciones: viernes 8 de septiembre a las 21:00; domingo 24 a las 21:00; viernes 29 a las 19:30. Duración: 104’.

El argumento de este policial no parece tener nada particularmente extraordinario: dos detectives de la oficina de narcóticos se topan con una red de contrabando de heroína con sede en Marsella y vínculos en suelo estadounidense, con la que emprenden una lucha sin cuartel. Pero la puesta en escena de Friedkin introduce una innovación significativa a partir de un naturalismo enorme: la ciudad de Chicago pasa a ser otra protagonista en un relato marcado por el profesionalismo inquebrantable de los protagonistas. Desde ahí se construye un film de ritmo imparable y atmósferas atrapantes, con una actuación estupenda de Gene Hackman como el principal (anti)héroe y una persecución automovilística que quedó entre las mejores de la historia. Ganadora de cinco Oscars, incluidos mejor película, director y actor principal.

El exorcista (1973)

Funciones: sábado 9 a las 21:30; sábado 23 a las 21:30; sábado 30 a las 21:30. Duración: 122’.

Con apenas un año de diferencia, Friedkin pasó de ganar el Oscar a estrenar uno de los films de terror más emblemáticos de todas las épocas, que también tuvo una importante cantidad de nominaciones y laureles. La película adapta la novela de William Peter Blatty, que a su vez se inspiró en un exorcismo real ocurrido en Washington en 1949, con un nivel de inteligencia e innovación que todavía impactan fuertemente. Y eso sucede porque en verdad lo que vemos es un drama que va por múltiples vías: desde la lucha de una madre para recuperar a su hija, hasta la de dos curas que ven su fe puesta en crisis frente al horror desatado por un demonio. Una historia de posesión que se va construyendo paulatinamente, esparciendo inquietud y angustia a cada minuto, de la mano de un trabajo estupendo con la composición de los planos, la fotografía, el sonido y las actuaciones. Y que logró, a su modo, interpelar debates de su época y mantener aún hoy una gran actualidad desde su sutil humanismo.

Sorcerer (1977)

Funciones: domingo 10 a las 18:30; jueves 28 a las 21:00. Duración: 121’.

Con esta remake de “El salario del miedo”, Friedkin logró algo muy difícil: superar la versión original francesa, dirigida por el gran Henri-Georges Clouzot. El argumento de este film se delinea combinando paciencia y vértigo a la vez, presentando a cuatro hombres, de diferentes orígenes y nacionalidades, que por distintas razones deben huir hacia una difusa zona de Sudamérica. Allí terminarán aceptando un trabajo peligrosísimo, de esos que nadie quiere hacer, incluso a pesar de la promesa de una generosa paga: transportar seis cajas de nitroglicerina, un explosivo extremadamente inestable, a través de la selva. Es decir, lo que tenemos es una aventura con los protagonistas sometidos a los límites de sus propias posibilidades, con un entorno hostil y un aire de tragedia que se potencia minuto a minuto. Todo esto sustentado en algunas secuencias impresionantes -como el cruce de los camiones que conducen los protagonistas a través de un frágil puente sobre un río torrentoso en el medio de una tormenta-, de esas que nos hacen preguntarnos cómo se filmaron. Más que un film, una proeza.

Cruising (1980)

Funciones: sábado 9 a las 19:30; viernes 22 a las 19:30. Duración: 102’.

Friedkin siempre fue un realizador que no temió tomar riesgos y meterse en polémicas, y acá tenemos una prueba fehaciente, con Al Pacino en una de sus performances más desafiantes para sí mismo. Nuevamente con base en hechos reales, el film se centra en un joven policía que acepta infiltrarse en los rincones más sórdidos de la comunidad gay de Nueva York para atrapar a un asesino serial de homosexuales. Aunque fue acusada de discriminación, lo cierto es que estamos ante una película que indaga en las ambigüedades de la masculinidad y en las finas líneas que a veces separan al orden de la criminalidad. La puesta en escena privilegia la incomodidad, problematiza al protagonista y a los mundos en los que se mueve, para terminar arribando a un final difuso, que llena de interrogantes al espectador.

Vivir y morir en Los Ángeles (1985)

Funciones: domingo 10 a las 21:00; domingo 1º de octubre a las 21:00. Duración: 114’.

En esta película, Friedkin volvió a demostrar que, aún con un bajo presupuesto, podía retratar con gran exactitud y solvencia un universo plagado de profesionales comprometidos con su labor, y, de paso, entregar algunas secuencias inolvidables desde su impacto. La trama sigue a un agente del Servicio Secreto cuyo compañero es asesinado por un jefe mafioso que se dedica a la falsificación de dólares. A partir de ahí, emprenderá una obsesiva persecución, en la que transgredirá todas las normas legales para concretar su objetivo. Un film con una increíble tensión, que aprovecha el paisaje urbano de Los Ángeles al máximo y que cuenta con excelentes actuaciones de William Petersen, Willem Dafoe y John Pankow.

La cacería (2003)

Funciones: viernes 8 a las 19:00; jueves 21 a las 19:00. Duración: 94’.

Cuando ocurre una serie de asesinatos de cazadores en un bosque de Oregón, el FBI le solicita ayuda a un veterano especializado en rastreos, que termina capturando al homicida, quien resulta ser un antiguo discípulo suyo que no ha podido superar los traumas de la guerra en Kosovo. Pero eso resulta ser apenas el comienzo, porque el asesino se escapa de la custodia federal y comienza una nueva persecución, mucho más violenta y enfermiza. La mirada sobre el profesionalismo extremo de Friedkin se traslada aquí a un duelo entre tutor y alumno que es, en verdad (y de forma bastante directa) paterno-filial. De ahí que la crudeza y brutalidad desplegadas adquieran un carácter entre íntimo y primitivo, tan impactante como inusual. Una película que, desde el mainstream norteamericano, supo ir a contramano de sus preceptos dominantes.

Killer Joe (2011)

Funciones: jueves 7 a las 19:30; jueves 14 a las 19:30. Duración: 102’.

Un joven cuyas deudas ponen en peligro su vida decide asesinar a su madre y luego cobrar el dinero del seguro. Para eso, contrata los servicios de un tal “Killer Joe” Cooper, un detective que también se dedica al negocio del asesinato. El inconveniente surgirá a partir de la forma de pago, lo que derivará en una serie de giros cada vez más retorcidos, en una historia donde nadie está limpio y nadie está a salvo. En su segunda colaboración con el actor, guionista y dramaturgo Tracy Letts (la primera había sido Peligro en la intimidad, del 2006), Friedkin rompe unos cuantos límites, pero a partir de una provocación vacía. En cambio, construye un policial que se fusiona con el drama familiar y la comedia negra de forma magistral, de la mano de un Matthew McConaughey en la cima de su calidad actoral.