
Mosaicos de Victoria O'Donnell es un libro que invita a comprender de manera amable a una de las grandes epidemias del siglo XXI: la soledad. Una crisis que tiene su cuota de contradicción, ya que a veces resulta necesaria. Eso que buscamos en el bullicio ensordecedor de la contemporaneidad pero que rápidamente puede transformarse en una problemática no deseada.
¿A ustedes les gusta estar solos? A mí me encanta. Sin embargo, casi nunca me encuentro en esa situación. Vivo con mi pareja y mis dos pequeños hijos, paso tiempo con familia y amigas, voy a cumpleaños infantiles y comparto opiniones y miradas con colegas y socios casi todos los días. Si me preguntan, la soledad podría ser una aliada en mi cotidianeidad porque sé que rápidamente puedo salir de ese estado. Algo que no le pasa a todos.

O'Donnell es socióloga. Antes de escribir su primer libro, profundizó acerca de las muchas problemáticas en torno a la soledad y sus consecuencias, algo que evidencia con estadísticas y una percepción aguda con respecto a los sacudones sociales, políticos y económicos que llevaron a este presente y que se remontan a la Edad Media. Comparte datos como que la Organización Mundial de la Salud haya catalogado a la soledad: "como una amenaza global para la salud pública. Esto significa que ya no puede considerarse un malestar vago o un sentimiento meramente individual, sino una condición integral del cuerpo y la psiquis, que interpreta la ausencia crónica de un otro atento como una amenaza persistente.”
Eso quiere decir que mi ilusión por tener unas horas de aislamiento está muy lejos de la realidad y sus urgencias de aquellos que no quieren estar solos pero que son ignorados por la sociedad o aquellos que no se dan cuenta de que están cayendo en una peligrosa trampa. Victoria transforma estas urgencias y su extensa investigación en una selección de relatos en tercera persona, fusionados con la información precisa y alarmante que permite contextualizar. Estos relatos oscilan entre la realidad y la ficción con descenlaces comprensibles.
El chico que empieza a trabajar para una empresa internacional en pos de tener un futuro económico asegurado pero no sale de su pequeño departamento, haciendo compras online y rechazando el contacto con el afuera, como si fuera algo controlable. El escritor que se enamora de la inteligencia artificial y encuentra todo lo que desea en un sistema sin rostro ni individualismo. La mujer que, cansada de su presente, encuentra la salvación en una comunidad aparentemente inofensiva, aislada y alejada de su vida en la ciudad, que la lleva a despojarse de todo, perder su identidad y su lugar en el mundo.

Una amiga de la autora que llega a Japón por el trabajo de su pareja y se recluye en una soledad absoluta por la barrera idiomática y otras cuestiones intrínsecas de esa sociedad, pero que lentamente comienza salir a dar unos pasos más allá de sus cuatro paredes hasta que se transforma en una embajadora de la ciudad de redes sociales. Después de eso llega la fobia por exhibirse y la dependencia del universo virtual.
Entre las historias que O'Donnell comparte en Mosaicos, editada por El gato y la caja e ilustrado por Paula Maneyro, es probable que se sientan identificados al menos con una. Lo que es seguro es que este libro no quedará en el olvido porque la soledad se manifiesta en todos los rincones de la vida. En una oficina repleta de gente, en el centro de una fiesta multitudinaria, en el amanecer de la maternidad, en la vejez o en el aula de un colegio. Es una herramienta que puede ayudarnos a surfear esos momentos desde nuevas perspectivas y así evitar caer en un laberinto sin salida.