
Entre la idea del cuidado y el concepto de curaduría como un acto cercano a la sanación, si es que pensamos que el arte puede ayudarnos desde ese lugar, existe un pequeño libro que busca ser un refugio entre nuestras manos y que nos acerca a diferentes conceptos que aún resuenan en estos tiempos pero de manera cercana. Patriarcado, desigualdad, prácticas curatoriales, arte contemporáneo, migración y cultura popular. Todo eso está condensado en "Las artimañas del cuidado" del curador, escritor y biotecnólogo Bonaventure Soh Bejeng Ndikung que escribió en 2021 y que este año fue traducido al español por Matías Luque y publicado por Editorial Libretto.
Para el mundo del arte, es una oportunidad para acercarse a textos que plantean las prácticas desde una mirada actual, algo que durante mucho tiempo no fue posible y, mientras uno accedía a lecturas de generaciones anteriores, sentía que siempre estaba un paso atrás. Es también un texto que se aleja del academicismo y plantea temáticas profundas y complejas, tamizadas a través de letras de canciones, anécdotas personales, apreciaciones y sensaciones. El compás social de Bonaventure es detallado y agudo. Percibe, siente y comparte.
Con relatos que navegan desde la comparación del rol de la curaduría con lo que sucede entre un DJ y su público en una pista de baile, hasta dar su visión de lo que comprende por matriarcado a través de una simple explicación: en el inicio una mujer respiró por nosotros hasta que llegó el momento de hacerlo por cuenta propia. El autor apela a la sensibilidad propia y de las personas que puedan acercarse a sus escritos de una manera natural y empática, algo que por momentos parece faltar en el campo academico.
Popone tambien la idea de la curaduría como algo cercano a la sanación y al cuidado. Aquello que reconforta sin la necesidad de adentrarse en un estudio sobre el sistema del arte sino acercandolo a la vida. Bonaventure comparte historias que forman parte de su intmidad, como cuando decidió que quería estudiar en Alemania y su madre lo ayudó mandándole una bolsa de papas dos veces por semana para que vendiera en un restaurante donde ella conocía al dueño, lo que le permitió pagar sus clases de idioma, una condición para aplicar a una visa de estudiante, a pesar de que su familia estaba pasando por un momento complicado.
"El matriarcado —al menos en mi contexto— es un sistema mediante el cual se le da poder al otro para que uno también pueda ser feliz. De este modo, dentro del modelo del matriarcado, la felicidad en la sociedad es interdependiente de la felicidad de los parientes y vecinos. Por lo tanto, la satisfacción proviene de cuidar al otro y preocuparse por él, y la grandeza de los demás regresa como un bumerán hacia uno mismo y se convierte también en la propia grandeza", nos comparte.
Al adentrarse en la lectura, queda en el aire la posibilidad de la práctica curatorial algo que puede cuidarnos, al igual que esa madre, y que necesita de los otros para existir. Busca un público atento, astuto, participativo y se propone cerrar el círculo que nos contiene. Quizás por eso, este libro se convierte en la posibilidad de que una visita a un museo o galería se perciba de otra manera. Que nuestros cuerpos se activen frente a las obras y, por sobre todo, que entendamos que las barreras que muchas veces se detectan no son tan así.

Curaduría, cuidado y curación. Tantas definiciones detrás de una palabra que muchos ni siqueira comprenden lo que significa y que, sin embargo, contiene tanto. Curar no es poner obras en un lugar. Es investigar, comprometerse, educar, ser puente y contener. O al menos de eso debería tratarse este maravilloso oficio con el que también estoy comprometida. "Es una afirmación bastante fuerte sostener que el arte puede ser un elemento sanador. ¿Pero cómo podemos imaginar la curaduría como un proceso que podría conducir, en última instancia, a algún tipo de sanación social o espiritual—no solo de los síntomas que emergen de la superficie, sino de una noción más holística de la sanación que remite a las raíces de nuestras preocupaciones y problemas sociales?"
Las artimañas del cuidado es una posibilidad para recordar que tener en cuenta al otro será siempre mejor, que de manera colectiva se puede lograr mucho y que en el arte y la cultura sí se esconden valiosas herramientas.
Fuente original de las fotos: ArtReview y Monocle

