Estos tres hombres pasan sus días en una estación de servicio agonizante al costado de una ruta en ruinas del litoral. Es un pueblo pequeño. Hicieron la entrada nueva por otro lado y esta estación quedó casi en desuso. Los tres hombres resisten, esperan. Depositan todo el tiempo en cosas fortuitas, azarosas o milagrosas, la esperanza de que algo los desprenda de esta situación. Sandro heredó el fondo de comercio de la estación por parte del padre, su deseo es ponerlo en marcha. Hugo heredó un auto todo oxidado por parte del padre, su deseo es ponerlo en marcha. Joselo está en silla de ruedas y parece que fue lo único que heredó, su deseo es poner en marcha a Hugo y a Sandro. Pero pareciera que la opresión de este pueblo y las escasas herramientas que les brinda son un palo en la rueda de esta máquina que no logra arrancar. Hasta que un día, aparece la oportunidad ¿Estarán listos para arrancar?

No la vamos a embocar nunca. Una obra que habla de la gente del interior, de lo que pasa con sus sueños y metas cuando se está lejos de las grandes metrópolis. Habla de esas voces que emergen de los rincones más recónditos de nuestro país. Esas voces de tonada pintorescas que miran desde lejos. Que miran la capital asomándose al tapial.

Autor: Pablo Viollaz // Actores: Miguel Ferrería, Fabio Herrera, Gabriel Lenn // Dirección: Maria Noelia Galera, Pablo Viollaz // Escenografía: Ileana Vallejos // Iluminación: Paula Fraga // Vestuario: Ileana Vallejos //

Última fecha

sa

3

abril

Dejanos tu opinión

También te puede interesar