Entre las muchas consecuencias del encuentro de Europa con América, una de las más destacadas es el nacimiento de la literatura utópica: Utopía de Tomás Moro se publica en 1516, poco más de veinte años después de la llegada de Colón a nuestras costas, donde Tomás Moro situaría su sociedad ideal. La denominación de ‘nuevo’ mundo sugiere que no solo se lo veía como mera conquista espacial sino como un repertorio de posibilidades para el futuro del ‘viejo’.

En el siglo XIX, a medida que el planeta se va quedando sin territorios inexplorados e inexplotados, la idea de la utopía sufre una mutación fundamental: ya no se situará en otro lugar sino en otro tiempo: en el pasado o, cada vez con mayor frecuencia, en el futuro: la utopía se convierte en ucronía. El colonialismo, el positivismo, los viajes de exploración refrendan – no sin reservas o excepciones– la matriz optimista del género.

Será recién en el siglo XX que la utopía engendre su doble oscuro: la distopía. Las dos guerras mundiales, la implantación de regímenes totalitarios, los procesos de descolonización, la amenaza nuclear, la catástrofe ecológica proyectan su larga sombra sobre el futuro y sobre las pretendidas ventajas de la tecnología y la civilización occidentales. Entre la predicción y la advertencia, el nuevo género siembra dudas sobre la capacidad de individuos y sociedades de gestionar su futuro y el del planeta.

El curso se centrará en cuatro obras: Un mundo feliz de Aldous Huxley, 1984 de George Orwell, Fahrenheit 451 de Ray Bradbury y El cuento de la criada de Margaret Atwood.

Docente: Carlos Gamerro //

Última fecha

lu

9

marzo

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