Es habitual que un músico desarrolle su amor por la música a través de la pasión por su instrumento. En el caso de Federico Kirschbaum puede decirse que el ingreso a su profesión de fotógrafo viene de la mano de su curiosidad y fascinación por la cámara fotográfica. Desde muy chico le gustaba desarmar y volver a armar juguetes, relojes, aparatos eléctricos. Luego, esa curiosidad por desmontar y entender pequeños mecanismos complejos lo llevó a estudiar el intrincado funcionamiento de las cámaras fotográficas.

A partir de una Voigtlander, de formato medio, regalada por su abuelo, comenzó a interesarse progresivamente en la adquisición y el uso de diferentes cámaras durante sus numerosos viajes por el mundo. Su profesión de fotógrafo empezó así vinculada al uso de un instrumento que siempre lo obsesionó y que empezó a juntar con dedicación.

Como él mismo aclara: “No sé si alguna vez me consideré un coleccionista. Las cámaras, al fin de cuentas, son una herramienta de uso y cada una tiene una personalidad que conduce mi trabajo en una u otra dirección.”

En esta exposición se exponen 30 fotografías, todas tomadas en diferentes fechas y lugares de Argentina y el mundo. Junto a ellas se exhibe un grupo de cámaras de la colección del fotógrafo.

Federico Kirschbaum nació en Buenos Aires en 1984, Estudió cine en CIEVYC y luego fotografía en Argentina y Nueva York (ICP).

Artistas: Federico Kirschbaum //

Última fecha

sa

17

noviembre / 2018

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