Construimos el mundo en base a lo que vemos, olemos, degustamos, oímos y/o tocamos. Nuestro cerebro percibe vivencias de modo único pero alterable, pues comunicar y compartir experiencias y sensaciones, es lo que precede a respuestas que (muchas veces) cambian el rumbo de lo que creímos, hacia alguna otra realidad que no es la del otro, sino una conjunción. Entonces, la construcción de este mundo es un trabajo de intercambio que siempre es único. Basada en esto, Sadir plantea una posibilidad entre miles. Una decisión que, apenas definida, se ha transformado (inmediatamente) en otro deseo.

Artistas: Florencia Sadir // Curador: Javier Soria Vázquez //

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mi

31

enero / 2018

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