Un final programado propone un recorrido por una serie de instalaciones, esculturas y videos generando un tenue paisaje. Las artistas Celeste Martínez (Villa María, 1973) y Marcela González (Buenos Aires, 1966) desarrollan desde hace tres años una práctica colaborativa que cruza arte, ciencia y tecnología para reflexionar sobre los límites entre cuerpo, tecnología y percepción. Seleccionada mediante la Convocatoria abierta del Centro Cultural 2025, esta exposición toma como eje a los procesos de transformación desde una perspectiva tecnopolítica: una mirada que entiende la tecnología no solo como herramienta o medio, sino como sistema de organización del mundo, atravesado por relaciones de poder, afecto y temporalidad. Desde este lugar, Martínez y González no instrumentalizan lo técnico, sino que lo incorporan como materia viva y reflexiva —el calor, el pulso digital, las imágenes biomédicas, el soplo— para preguntarse cómo se inscriben los cuerpos, los afectos y las memorias en ese tejido de fuerzas.

Esta es la segunda exposición que realizan en conjunto. Martínez, con un recorrido artístico de más de veinte años focalizado en la relación entre cuerpo y enfermedad como metáfora social, en esta oportunidad trabajó junto a científicos y técnicos en la captura directa de imágenes microscópicas en laboratorio. A partir de estas filmaciones, genera un registro visual que luego resignifica como imagen en movimiento, desplazando el lenguaje clínico hacia una poética visual. González, por su parte, desde la escultura ha ido desmaterializando sus procesos hasta llegar al traslúcido y frágil vidrio moldeado entre el soplo y el calor extremo. En ambas, no hay entidad autónoma, no hay forma aislada: todo se conecta en redes más o menos visibles de vida, memoria y transformación.

Quiénes

Artistas: Celeste Martínez , Marcela González

Última fecha

dom

30

noviembre / 2025

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