El Pabellón de las Bellas Artes expone en Imágenes equivocadas una selección de obras de la artista Silvina Benguria, donde domina un rojo puro, el primer color visible, que incorpora el amor y la pasión de la artista por la pintura y por la vida, y que esta hábilmente integrado con otros colores puros y vibrantes. Incluyendo tanto a la figuración como a la abstracción, lo esencial y la fuerza de la imagen de cada pintura, se resalta con colores que van directamente al sentido de la vista.

El retrato de Rómulo Maccio, El Moñito rojo, que en palabras de la artista se pinto solo, fue un personaje apasionado y divertido, difícil e intenso.

El reverenciado Volcán de Tupungato, icono que es imaginado por Benguria como este paisaje solemne, espontaneo y desprovisto de apego, pero cuya eminencia notable de la línea culminante de la Cordillera de los Andes, es inminente y cercano. Aunque apagado desde muy antiguo, el rojo macizo de frente y de fondo de la obra, con algunas manchas grises que suponen sus ásperas y pendientes laderas, lo conservan en permanente estado de actividad.

Buques y cargueros aislados navegan por el Rio de la Plata. La magnitud de los barcos y su recalcada presencia, avanzan agigantadamente hacia el espectador, con una aureola de nubes ampliadas detrás, que contrastan con líneas casi rectas pero suaves, acentuando un halo sospechoso y un movimiento de navegación. Benguria emplea trazos simples y grandes formatos en busca de la apariencia altanera y arrogante de estas embarcaciones misteriosas.

De cabeza pequeña, cuello largo, cola robusta y seguramente larga, y las patas anteriores más cortas que las posteriores, El dino mirón de Benguria camina en primera plana con vigor. Se anuncia con altura a un grupo de dinosaurios ubicados en planos borrosos y difusos, y se dirige hacia ellos con firmeza y entusiasmo.

Viajando a alta velocidad y a ninguna parte, La llegada continua acelerando camino a caerse y perderse en el vacío. En Figuras sentadas, las mujeres se exhiben sentadas en una silla negra, vestidas y enmarcadas en un rojo explosivo, y con piernas seductoras, para cautivar al hombre de paseo esa noche. Los cómodos sillones Bergere en Guantes celestes, le permiten a la protagonista de la obra recostarse plácidamente, y desde ese lugar agudizar su mirada para el estudio de su entorno sin ser molestada u observada.

En Imágenes equivocadas, Silvina Benguria utiliza el humor como herramienta en el pensamiento y el andar superficial de aquellos interlocutores que analiza con detenimiento y profundidad; observa el correr o el detenerse de diversos personajes, y se deleita con su expresión a través de sus elocuentes miradas; plantea el enigma soberbio de navíos desafiantes; disfruta del mundo dinosaurio y se recrea con sus colores enérgicos. En un rojo prohibido, y haciendo gala de su ironía y mordacidad en el momento de tener que elevar sus pensamientos de los demás sobre la tela, Benguria logra que su obra no nos sea indiferente.

Artistas: Silvina Benguria //

Protagonistas

Última fecha

do

11

junio / 2017

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