Tras su estreno en 1975, Sholay permaneció cinco años en cartel en el cine Minerva de Bombay, señal temprana de su condición de fenómeno cultural. El film mezcla western, aventuras, comedia, drama y musical en un relato que se mueve con naturalidad entre distintos tonos y registros. Medio siglo después, sigue siendo un pilar del cine indio por la manera en que expandió los límites del cine popular: articuló géneros clásicos con la sensibilidad de la India rural y creó personajes tan emblemáticos que pasaron al imaginario colectivo. Sus canciones y diálogos conservan intacta su vitalidad, recordando que las obras verdaderamente icónicas no envejecen: se transforman y siguen resonando en cada nueva generación. Restaurada por la Film Heritage Foundation en el laboratorio L’Immagine Ritrovata, en asociación con Sippy Films.
Dirección: Ramesh Sippy