Un centro cultural se construye con aquello que sucede en sus salas, pero también con quienes lo hacen posible todos los días. Detrás de cada actividad, cada curso, cada función y cada exposición hay personas que trabajan, resuelven, acompañan, organizan y sostienen la vida cotidiana del Rojas.
Pero esas mismas personas dibujan, pintan, modelan, hacen cerámica, trabajan metales y piedras, inventan objetos. Algunas desarrollan desde hace años una práctica artística; otras se acercan a la producción desde un oficio, una curiosidad, un saber aprendido o, simplemente, desde el deseo de hacer.
Por tercer año consecutivo, esta muestra reúne trabajos realizados por trabajadores y trabajadoras no docentes del Centro Cultural Rojas. No busca una unidad de lenguajes, técnicas o trayectorias: encuentra su sentido precisamente en la diversidad. Los reúne, en cambio, la experiencia cotidiana de habitar un espacio atravesado por artistas, obras, imágenes, sonidos e ideas; una cercanía que quizá construya también una forma particular de sensibilidad, una manera de mirar y de dejarse afectar por aquello que sucede alrededor.
Durante unos días, esas otras formas de hacer ocupan las salas. Y el Rojas, que todos los días es construido por quienes trabajan en él, se convierte también en el lugar donde esas sensibilidades compartidas pueden hacerse visibles.