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Dramaturgia y dirección desde el Clown. A menudo me han llamado la atención, en espectáculos de clown y de teatro físico, gestual y lúdico, las dificultades que se tiene para estructurar tanto la dramaturgia como la dirección de los mismos. Se puede ver en ellos una calidad actoral, una noción tanto del cuerpo como del juego (y por tanto del placer), pero tanto la estructura dramática como la dirección fallan muy seguidamente.

Entre las dificultades encontradas hay dificultades en la estructuración del material creado, una falta de reflexión sobre la identidad del payaso o la payasa y sobre todo dificultad al construir una historia de una hora.

Otros parámetros esenciales como una base conceptual, el ritmo o el tempo escénico, el desarrollo de una acción, el crescendo, los grandes números o proezas, resoluciones, el uso del espacio y el objeto, etc. son interrogantes fundamentales e inevitablemente se relacionan a la escritura y la puesta en escena.

El actor-payaso es a menudo (por esencia o por necesidad) su propio autor y director, en clown actuar y escribir van el uno con lo otro.

Aprender que en un número de diez minutos se pone en juego tanto el ritmo y la precisión de intenciones como aspectos secretos del clown y que esto puede ser escrito en un proceso de creación, es un campo magnífico de posibilidades para ese actor, autor, director, que es el clown.

Visitaremos los códigos de la dramaturgia clásica, pero el trabajo de escribir comedia no es el mismo que en la escritura clownesca.

En las películas de Chaplin, vemos como en sus abundantes gags hay material suficiente para hacer varias obras maestras, pero el cineasta-payaso- autor-director, nunca se conformó con organizar sus películas en torno a una improvisación exitosa; al contrario, siempre se abocó a una búsqueda constante de sus materiales, al punto de renunciar a escenas bellísimas que no privilegiaban la narrativa de sus películas.

La dirección y la dramaturgia cuestiona la duración de una obra y la atención del público, ya que no se trabajan de la misma manera un número de diez minutos que una obra de una hora y media.

Como actor, clown, director, autor y profesor me parece que es necesario desarrollar una pedagogía sobre este tema. Acercarse tanto a la dirección como a la escritura, para uno y para otros, ayuda a abrir puertas, discernir, alimentar y extender el universo del clown.

Es importante aclarar que no se trabajará ni proyectos en curso, ni números a crear (aunque siempre es posible hablar de esto). No es un curso de creación de rutinas, sino que explora formas en torno a la creación.

Docente: Gabriel Chame Buendia //

Última fecha

vi

12

marzo

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