Adriana Minoliti presenta en la galería una pintura de gran tamaño como protagonista de una instalación que desactiva el cubo blanco. Esta pintura mural de figuras geométricas sobre paisajes se acompaña de una ambientación que transforma el espacio en un interior alternativo, un living de otra dimensión. A lo largo de la obra, la naturaleza muta de la roca a la selva.

El trabajo mezcla estilos pictóricos en la búsqueda de ambientes extraños y misteriosos. Podemos encontrar variadas referencias desde la pintura metafísica -si pensamos en El gran autómata- hasta cierto diseño gráfico de los 90s, o estéticas italianas de los 80s, como grupo Memphis entre otros.

Estos cruces que parecieran imposibles dan cuenta de un mundo fuera de la norma, donde las valoraciones se pierden junto con la inteligibilidad de los cuerpos. En Playroom, la identidad se encuentra perturbada, donde se produce un colapso del significado, inclasificable. Un mundo abyecto donde sus habitantes no tienen un código específico, que no responden a cánones jerárquicos: son cuerpos, pero no son humanos.

Adriana Minoliti hace de la imagen un dispositivo de interrogación sobre las ideas del espectador y de la pintura en la historia del arte y nos invita a otro espacio, quizás melancólico pero tentador. Esta muestra cuenta con el apoyo de la Beca Nacional del Fondo Nacional de las Artes de Argentina 2012.

Última fecha

vi

21

diciembre / 2012

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