Los cuatro conjuntos de dibujos de Marcelo Bordese expuestos apelan a escritores: Arrabal, Lautréamont, Mishima y Sade. Hay un hilo conductor que atraviesa la escritura de los cuatro autores: sus obras, en mayor o menor medida, provocaron revuelo debido al uso de recursos literarios y tópicos disruptivos. En efecto, aunque la obra de Sade (cuyos libros fueron incluidos en el “Índice de libros prohibidos” de la Iglesia Católica de la época) y de Lautréamont (sus “Cantos de Maldoror” es un monumento al sadismo y la obscenidad) es ampliamente conocida por provocadora, la de Arrabal y Mishima no queda rezagada. Con este mismo hilo podemos hacer una puntada más fina: Arrabal fue surrealista en sus orígenes y ciertos referentes del surrealismo rescataron la obra de Sade en general y la de Lautréamont en particular, puesto que este último es considerado un precursor de dicho movimiento artístico y literario. De conjunto, la obra de los cuatro escritores apela a lo “anormal” y a las pulsiones no conscientes de las personas. Por eso no resulta casual que Bordese haya apelado a estos escritores para nombrar a sus conjuntos de dibujos, porque su obra está poblada de imágenes inquietantes pero bellas. Un arte que emerge brioso de la oscuridad.

Artistas: Marcelo Bordese //

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do

22

mayo / 2016

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