La muestra Ojo. Marcia Schvartz con la curaduría de Roberto Amigo y Gustavo Marrone, presenta obra reciente de Marcia Schvartz, en particular la serie El tren fantasma, con una selección de obras de diversas etapas desde los años setenta.

En el texto curatorial, Roberto Amigo escribe: "El ojo resuelve qué elegir dentro de la tradición, juzga la variación y la ruptura, guía la mano del artista. El ojo del artista decide, en soledad, el instante en que la obra ha terminado, cuando antes se enfrentaba al vacío y a los momentos de duda. El ojo de Marcia mira la realidad, pero es un ojo afirmado en el pasado y en el presente de un territorio común con el otro. Es el ojo que se abre iracundo y, a la vez, festivo.

El ojo que recibe los estímulos del exterior, la visión que discrimina colores y formas, que se adapta a la luz y percibe la profundidad y el relieve. Se trata, aquí, de la visión de Marcia frente al ojo común. Aquello que alumbra lo que no vemos y, sin embargo, está. Porque el ojo que, según santo Tomás, no ve puede llamarse equivocadamente ojo, tal como el cadáver sólo puede llamarse cuerpo. La visión, entonces, es el alma al cuerpo.

O mejor, como el filo al hacha. La realidad para Marcia es cualidad de los fenómenos en los que no reconoce una existencia ajena a su propia vida y, además, hace partícipe al espectador del artificio, logrando que acepte su propuesta de realidad. Así, El tren fantasma es la unidad entre historia y biografía, la exteriorización de una voluntad. No es solo la creencia sobre la realidad, que es una construcción discursiva colectiva, sino la impronta biográfica que constituye el nexo sensible con ese pasado, tan difícil de asir desde la razón. Cuarenta años después este conjunto de grandes pinturas ensamblajes funciona como preludio a su obra del exilio en Barcelona. Es un relato visual de la historia biográfica desde una comprensión reflexiva del derrotero argentino condensado en la figura de Isabelita. Marcia se enfrenta no a ese pasado, sino a los restos acumulados del pasado en nuestra vida cotidiana. Por ello, el modo de representación logra, con su acumulación omnívora, dar cuenta de esa persistencia. En cierta forma, Marcia asume compositivamente el basurero de la historia. No ofrece una salida a la persistencia de ese momento como quiebre en nuestra cultura: solo convierte a las voces internas en una visión apocalíptica, en el ejercicio de plantarse antes del abismo, de condensarlo en la oscuridad privada de lo público. Logra una poética de un enorme peso, anclada en su gravedad, sin ninguna concesión ni benevolencia. [...]"

Artistas: Marcia Schvartz // Curador: Roberto Amigo, Gustavo Marrone //

Última fecha

do

22

enero / 2017

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