En el texto curatorial que acompaña la exposición de Eduardo Santiere, Verónica Tell escribe: El pulso buscó lo mínimo y un mundo asomó. Luego la apetencia del color creció hasta cubrirlo todo. El episodio intermedio fue hurgar en las entrañas del papel. Para Eduardo Santiere éste es soporte y materia; superficie y volumen. Con grafito, lápices de colores, materiales punzantes y una meticulosidad infinita, Santiere compone universos cuya escala desconocemos. En sus scratchings somete la superficie del papel a incisiones y rasgaduras que lo liberan de la presión que lo hizo terso y regular. Hace surgir relieves esculturales que penden, ligeros, de la materia de la que fueron desprendidos. Se trata de una transformación morfológica que lleva del vacío a la abundancia. En otras obras, la pulpa brota como espuma mientras leves líneas de grafito circundan o conectan puntos y formas ovoidales de distintos colores y densidades. Nos perdemos escrutando la posición, tamaño y relación recíproca de los microorganismos o cuerpos celestes en suspenso sobre el blanco de la hoja. Oscilamos entre entregarnos a la arbitrariedad o buscar el sistema...

Artistas: Eduardo Santiere //

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mi

7

septiembre / 2016

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