“El universo observable” del conurbano al mundo

Una de las principales señales que se pueden encontrar de las bondades de la obra de un/a artista es la opinión que sus colegas tienen de él/ella. Más allá de grupos, escuelas o tendencias hay artistas que se ubican en la categoría de artistas de artistas como es el caso de Marcelo Saraceno (1965). Hace un par de años Marcia Schvartz me lo presentó, una tarde de recorrido de galerías, como el realizador de muchos trabajos de colegas que recurrían a él por su oficio y expertice como escultor. Efectivamente la impronta de Marcelo se puede apreciar en el trabajo de muchos colegas que están en deuda con él por la forma en que resolvió problemas técnicos que tenían las obras que querían hacer. Al conversar pude comprobar que su formación, desde haber egresado de la Cárcova, se complementaba con la enseñanza clásica que desde hace algunos años desarrolla en Estímulo Bellas Artes. Pero aparte de resolverles problemas a otros artistas y ser docente comprobé que Marcelo tenía una obra en desarrollo permanente que se obstina en no querer parecerse a ningún otro pese a ocuparse de temas clásicos. Las naturalezas muertas, floreros, retratos, desnudos femeninos que a golpe de terracota y yeso directo van generando formas que parecen esbozos y no obras terminadas, lo que los hace más atractivos e inquietantes como producto final. Son síntesis de una belleza que logra sin mayores pretensiones de contemporaneidad pero convencido que, cuando crea, lo hace desde la historia del oficio de escultor que lo acompaña y lo lleva a darlos por concluidos en ese punto del trabajo donde otros estarían por comenzar. A su vez, los materiales se encienden con el color y las piezas cobran vida pese a sus dimensiones. Preparando esta muestra, visitar su taller en los arrabales fabriles de Avellanada fue un día de iniciación, donde su parquedad y timidez se rompieron y a las galeristas se les hacía imposible decidir qué exhibir de la enorme cantidad de trabajos con derecho de ser expuestos, porque todos los objetos creados pedían salir de ese mundo conurbano para instalarse en la centralidad del arte argentino que, esta muestra en la galería Cecilia Caballero, viene a augurar. Con su vehemencia habitual Marcia me había dicho que lo tenía que conocer: “¡No sabés qué buen escultor es Marcelo!” y le agradezco el consejo que con estas líneas quiero compartir con los que visiten y disfruten de su muestra.

Gustavo A. Bruzzone

Artistas: Marcelo Saraceno //

Última fecha

lu

18

abril / 2022

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