Se trata del mejor mal gusto imaginable para los fanáticos de la sangre y las vísceras, un festival gore en el que un grupo de hambrientos extraterrestres visitan el planeta con el fin de convertir a sus habitantes en hamburguesas. En su primera película, Peter Jackson demuestra tanto sus habilidades detrás de la cámara como su torpeza delante, siempre con el ojo puesto en el –precisamente– mal gusto. Un debut alegremente desfachatado, irresponsable y muy envidiable.Bad taste, Nueva Zelanda, 1988, 90'.

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vi

29

noviembre / 2013

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