En una condensada versión libre, poética y sumamente emocionante, el argumento de La pastora del sol remite a la tremenda historia de Gabriela Blas, una joven mujer aymará nacida en 1983 que, luego de ejercer otros oficios y de haber tenido una niña y un niño, se dedicaba a pastorear llamas en el altiplano chileno.

El 24 de julio de 2007, Gabriela sale a cumplir sus tareas llevando consigo a sus espaldas a su hijito Domingo, de poco más de 3 años, porque ese día no podía dejarlo al cuidado de su familia.

Ella había abrigado a la criatura y preparado su colación: yogur, galletas, una mandarina.

En ese entonces, Gabriela cuidaba 150 animales; en determinado momento descubre que le faltan 2 llamas.

A la pastora le pagaban 3000 pesos por mes y cada llama valía 30.000.

Caía la tarde y la joven se inquieta, arropa al niño, lo acomoda en un lugar a resguardo y le pide que no se mueva. Cuando regresa, Domingo ha desaparecido.

Lo llama desesperada, los busca en las cercanías, y va a devolver la tropa.

Vuelve al lugar, encuentra un rastro, lo sigue por 2 kilómetros hasta que lo pierde.

El largo calvario de Gabriela Blas ha comenzado: camina 15 kilómetros para pedir ayuda, hasta que cae en un retén de carabineros donde se la trata como una sospechosa.

Arbitrariamente, le dan tres años de prisión preventiva. Y empiezan a recaer sobre ella todos los prejuicios por su origen étnico y su cultura, por su condición de madre soltera, por su pobreza.

Se la acusa de descuidar al niño, de ser culpable indirecta de asesinato.

El cadáver de Domingo aparece casi dos años después sin signos de violencia: lo encuentra un pastor a 18 kilómetros del sitio de su desaparición.

Gabriela pasa por dos procesos, apremios ilegales, acusaciones totalmente injustificadas, sin ser visitada por su familia (el padre de Domingo ya la había abandonado al quedar embarazada; la niña, Claudia, es dada en adopción sin consultar a la madre) .

Recién en 2018, Gabriela Blas recibe las disculpas del canciller Heraldo Muñoz, en representación de Estado de Chile porque la justicia no había entendido su realidad ancestral manteniéndola más de 10 años encarcelada y arrebatándole a su hija.

A esa ceremonia asistió, en representación de la pastora, su abogada Emilia Maturana que declaró que para la víctima había sido importante la reunión privada que había tenido con la presidenta Michelle Bachelet, quien a su vez manifestó que ninguna mujer ni persona de este país debería padecer injustamente como le sucedió a Gabriela Blas.

Esta es pues la historia que Bosco Cayo condensa y estiliza con alto lirismo, eligiendo poner los acentos sobre el personaje protagónico y creando en su torno un coro de mujeres solidarias y perseverantes hasta las últimas consecuencias.

El teatro como forma artística de acercamiento de pueblos hermanos y sus culturas.

La puesta argentina surge en el 2018 a través de ArChiDrama, el encuentro de dramaturgias argentinas y chilenas organizado por la Universidad Católica de Chile, DeLirio Producciones y las embajadas de Argentina y Chile, con el objetivo de vincular mediante el teatro el reconocimiento y acercamiento de ambos pueblos y sus culturas.

En el 2021 se estrena la puesta local, con mucha repercusión en la sala Timbre 4 y es seleccionada para participar en el festival internacional de teatro Santiago Off.

Florencia Bendersky crea el montaje de esta obra convencida de que “lo limítrofe” condiciona a las relaciones en un territorio marcado por las diferencias y las fronteras entre unos y otros. Al respecto, dice Bendersky:

"Tomando como base el sensible y hermoso texto de Bosco Cayo, respetando su enfoque compasivo y comprensivo, buscamos poner en manifiesto la situación de los pueblos originarios en Latinoamérica, el deber de respetar su cultura y de denunciar en este caso la mirada discriminadora de la justicia en una región que los margina y, a veces, aniquila.

Es un texto del prestigioso e innovador dramaturgo chileno Bosco Cayo, también actor y director, fundador del colectivo Compañía Ilimitada, que ha presentado obras tan valiosas como José, desierto, La dama de los Andes, El Dylan, Negra, la enfermera del general). Cayo es un autor comprometido con problemáticas sociales y con temas relativos a los derechos humanos. El duro Vía Crucis de Gabriela Blas, sobreviviente de una enorme injusticia.

Autor: Bosco Cayo // Actores: Moni Acevedo , Elizabeth Cancino , Sergio Grimblat , Mariela Kantor , Alejandra López Molina , Olivia Torres , Graciana Urbani // Dirección: Florencia Bendersky // Escenografía: Gustavo Acevedo // Vestuario: Gustavo Acevedo // Libro: Bosco Cayo // Voz en off: Patricio Contreras //

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Teatro El Popular
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Chile 2076

Los Domingos
15:00
$600, $1200 ARS

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