Una mujer, un muchacho, un músico y el público. El lugar: un café. Allí se develarán historias de sensaciones, de imágenes vivas, de pequeños momentos transitados a pleno. Los recuerdos invaden el espacio. Elisa busca sostenerse encendida. Es la necesidad de ser y no sólo perdurar lo que la obstina.

Con La piel de Elisa nos preguntamos sobre el amor a la vida o sobre la lucha desesperada que hacemos por aferrarnos a ella. Eros versus Tanatos. La decadencia física es inevitable, pero ¿cómo preservar los signos vitales de sensualidad y el entusiasmo para transitar la vida? ¿Tiene fecha de vencimiento la sensualidad? Elisa, te hace reencontrar con tu estar vivo, o te señala que ya estás muerto. Elisa toma la bandera que le ofrece el muchacho, insiste en los pequeños detalles, persevera, lucha. A veces le va bien. A veces no. Obstinarse y resistir, no resignarse, creer en lo utópico (¿el muchacho?), como único camino para no dejarse vencer.

Autor: Carole Fréchette // Actores: Dana Basso, Lisandro Penelas // Dirección: Silvina Katz // Escenografía: José Escobar // Vestuario: Ana Nieves Ventura //

Última fecha

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28

agosto / 2017

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