La práctica del grabado fue una actividad que Rosa Aragone desarrolló fundamentalmente durante los años cincuenta. Si bien hay algunas estampas posteriores, el grupo más numeroso y homogéneo lo desplegó en esa década, abriendo así el período inaugural de su prolífica trayectoria en la escena artística rosarina. Del mismo modo, el conjunto de tapices bordados que concibió entre mediados de los años sesenta y setenta, también tuvo el carácter de serie acotada en el tiempo, a diferencia de la pintura que la acompañó largamente y del dibujo que fue y sigue siendo su expresión privilegiada. En el Profesorado de Dibujo que se dictaba en la Escuela Normal N°2, dependiente luego de la Universidad Nacional del Litoral, recibió clases de reconocidos maestros; entre ellos, el escultor Nicolás Antonio de San Luis, quien abogaba por el dominio de la línea y el dibujo, y Juan Manuel Suero, versado en las técnicas del grabado.
Artistas: ROSA ARAGONE