Crear belleza es el antídoto contra el terror que produce el fin de la humanidad. En momentos de grandes cambios y transformaciones, el arte siempre se alineó como parte fundamental de estos procesos.

Sobre el octógono en el Centro Cultural Borges, se encuentra un jardín vegetal de cerámica sobre una estructura de hierro suspendida desde la cúpula. La obra se trata de un jardín invertido donde las raíces crecen hacia el cielo y las ramas con sus flores de cerámica se extienden hacia abajo.

La cerámica está realizada con la técnica japonesa nerikomi. Esta técnica milenaria japonesa dispone los barros pigmentados verticalmente en un bloque, colores en degradé, o intercalados. Cada sección del diseño esta pintada de negro de forma tal que al cortar la sección horizontal, el dibujo aparece bien definido en todas las capas dando múltiples piezas, todas con el mismo valor artístico. El resultado es una obra gráfica, pero el proceso es escultórico. Cada una de esas piezas forman las hojas y los pétalos de las flores.

La obra invita al gran y actual desafío de cambiar drásticamente nuestra relación con el medioambiente con el foco puesto en la regeneración de los recursos que utilizamos. Esta obra, inspirada en la belleza del universo vegetal, tiene ciertos órdenes de la naturaleza que el espectador puede encontrar. De este modo, aparece la inteligencia y solidaridad de la naturaleza representada, sin la necesidad de ser romantizada, como próxima a la perfección.

Quiénes

Artistas: Nicola Costantino //

Última fecha

dom

7

julio

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