Hay una mujer que mira al río, imaginando. En él están –pero ella no los ve– la boca del primer cañón que acometió contra las murallas de Constantinopla, las riquezas de Bizancio, la sombra de rostros pasados. Ahora la mujer comienza a trazar líneas en el aire y esboza dibujos, en principio, disímiles. Esa mujer, es Marina Sábato; ese río, el Cuerno de Oro; esos dibujos, esta muestra.

Los viajes, el desplazamiento, las figuras mitológicas, la fragilidad, todos esos elementos configuran el blanco del papel y lo dotan de dimensiones que tienen la capacidad de contar historias mostrando solo una arista de estas. En la Poética, Aristóteles sostenía que los objetos se reconfiguran en el plano del arte y se nos hacen deleitables a la vista. Así, Marina Sábato, reconfigura el plano del papel e invita al espectador a una lectura minuciosa y detenida que permita descifrar los hilos secretos que hacen de todas sus obras, la obra.

Última fecha

ma

5

noviembre / 2013

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