Hades en hastío habla con la voz de una deidad oscura, impenetrable, lacónica. Evoca un lugar en el que se congregan los fragmentos de tiempos detenidos (un pasado que yace en la latencia, un futuro que se obsesiona con no ser). Conjura fantasmas de territorios rasgados en los que el ciclo vital se ha interrumpido. Es el hiato, la tierra de nadie, la noche negra que no antecede al día. Hades no tiene presente, existe entre presagios y repeticiones. Es un vacío parlante, una astilla, un espectro desgarrado que insiste en repetir un mantra: “golpearemos las gargantas de quienes no creyeron en nuestra gloria”.

Artistas: Leila Tschopp // Curador: Hernán Borisonik //

Última fecha

mi

19

junio

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