Francotiradores persigue la disrupción, la imposibilidad, lo disfuncional, lo dañado. Lo incierto es potencia. Pero la misma disrupción tiende a la cristalización, al intento de significar.

¿Cómo generar una experiencia escénica que atente contra los mecanismos de interpretación? ¿Cómo evitar que el atentado se vuelva norma? El cuerpo es sometido a una nueva experiencia: el desafuero, la pérdida del control.

Entendemos pérdida y descarte como sedimento, como capas de conocimiento que se depositan en los cuerpos y en la mente.

A lo largo de nuestra investigación pudimos reconocer un territorio. Nos estábamos moviendo dentro de algo, otro tipo de limite, otro tipo de estructura. Una organización que propicia la emancipación de los intérpretes: buscando su poder, su deseo y sus impulsos. El desorden como una manifestación de humanidad, de vitalidad y libertad.

En la escena una jugada imposible, cada elemento imaginado como un hueco, como una amenaza, como unos Francotiradores que se apuntan entre sí.

Dirección: Rakhal Herrero //

Última fecha

do

27

noviembre / 2016

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