El surgimiento de la Filosofía Intercultural a partir de los años ’90 significó el reconocimiento del factum de la interculturalidad como posibilidad de recuperación dialógica de las filosofías del mundo y la instalación del desiderátum de una humanidad que aspira a formas de vida más conviviales.

El pensamiento latinoamericano contribuyó en gran medida al enriquecimiento de esta posición con estudios sobre los modos relacionales de lo real y, en consecuencia, sobre el “buen vivir”, que los procesos de conquista, colonización e imperialismo moderno capitalista llevados a cabo contra los pueblos originarios y los seres vivos de los territorios dominados trataron de aniquilar, ocultar y suplir mediante su obra “civilizatoria”.

La recuperación filosófica intercultural de estas formas alternativas de “sentipensar” y de “re-existencia” posibilita la reflexión sobre identidades ecoculturales y los derechos que les son propios.

De este modo, el reconocimiento específico de los derechos ecoculturales como derechos humanos permite una ampliación de derechos en la que quedan contemplados de modo conjunto derechos culturales de grupos humanos y derechos de los seres vivos, en tanto se basan en las sinergias que se producen entre éstos bajo determinadas condiciones.

Última fecha

sa

21

mayo

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