Transgresión apocalíptica para un nuevo Génesis.

Una Eva arrabalera. sobrevive al fin de un mundo. El árbol de la manzana y su serpiente, también logran persistir.

Y entre plásticos desechos, Eva, se pone a dirimir. Otra versión de la historia. No es que está hablando sola.

A la divina autoridad, con labia astuta y filosa, está, hoy, dispuesta a encarar.

Lo que pasó entre sus hijos, jamás lo podrá olvidar.

Le cuestiona el hambre, los mandatos, la necesidad, la meta para las mujeres, puesta en la maternidad.

Ahora, que ya se perdió esa humanidad una nueva historia, Eva quiere contar.

Y en eso, que parecía ser el final. Nuevas semillas asoman.

La autora sobre la obra:

La Eva bíblica, un personaje históricamente silenciado, cuestiona a viva voz los mandatos preestablecidos por un “Dios” al que alude sin nombrar, para poner en cuestión ciertas reglas que han sido aceptadas por siglos. La Eva, de Eva furiosa transgrede el personaje mítico para preguntarse/nos: ¿Es posible otra humanidad?

Desde la dramaturgia y la composición actoral y escénica, se construye una versión de Eva de labia lunfarda y sudaca, alejándose de la Eva originalmente europeizada del mito judeo cristiano. A lo largo de la obra, se recupera una genealogía de mujeres que, en su momento, se arriesgaron a la desobediencia. Nadie ha podido frenar el fin del mundo, pero estas mujeres rebeldes han sentado las bases de reflexión, para que hoy nos preguntemos: ¿Daríamos una segunda oportunidad a la humanidad? ¿Podremos reconocer y transformar el sentido común que por acción u omisión la llevó a su destrucción? ¿Estamos dispuestos a renunciar a los privilegios y jerarquías por sobre otras personas y seres vivos?.

Eva furiosa, es una Eva libre en un mundo acabado, que en vez de guardar silencio, retruca con sus versos, lo que de ella se llegó a decir. Desde la deconstrucción del relato, gestará una nueva creación. El post apocalipsis, la post humanidad parece ser las antípodas del génesis, y sin embargo, donde todo es final, surge un recomenzar.

Sobre la puesta en escena: transgredir y subvertir

Al pensar la puesta en escena de esta obra, surgió la búsqueda poético-política de subvertir los materiales que nuestra sociedad consumista produce y desecha con voracidad. De todos, se eligió al plástico como protagonista formal, y buscamos transgredir el mandato de los plásticos “de un solo uso” para hacer con ellos nuestra artística. Este gesto, demandó la participación de la comunidad cercana -amigues, colegas teatreras y familia- que sumaron su aporte. Desde la gestación de la puesta, se apeló a tomar conciencia sobre estos materiales, que son nuestra materia prima a la hora de llevar a escena este mundo-basural que es el punto de partida de la obra.

Actores: Olave Mendoza // Dirección: Sol Bonelli // Escenografía: Maricel Aguirre // Iluminación: Paula Fraga // Vestuario: Maricel Aguirre // Coreografía: Silvia Mancha Pallerola // Sonido: Santiago Sánchez Aguirre // Producción: Pablo López //

Última fecha

ju

28

julio

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