Corea del Norte es uno de los países más pobres, represivos y herméticos del mundo. Gobernado durante 73 años por tres generaciones de la familia Kim, sin acceso a Internet, con controles que impiden que sus ciudadanos salgan del país y un sistema de vigilancia las 24 horas para los pocos extranjeros que llegan cada año. Es difícil saber cómo es y qué ocurre dentro del “reino ermitaño”.

Este secretismo característico de Corea del Norte se agudizó durante la pandemia con el estricto cierre de fronteras ordenado por Kim Jong Un, que en diciembre de 2021 cumplió diez años en el poder.

La periodista argentina Florencia Grieco viajó a Corea del Norte dos veces, en 2015 y 2017. Estuvo allí durante un mes registrando con su teléfono celular todo tipo de escenas cotidianas, sin poder detenerse más que unos segundos cada vez. Esta limitación técnica del material transmite la intimidad de ese viaje personal por un país imposible: aislado, desconectado, extraño, lejano, desconfiado, donde la monotonía de los paisajes y la repetición de los hábitos bajo la mirada vigilante de los Kim aportan un carácter de irrealidad tan onírico como opresivo.

Desde Pyongyang, capital del país y hogar de los ciudadanos norcoreanos privilegiados, hasta la frontera con Corea del Sur, la más militarizada del planeta y última reliquia de la Guerra Fría, pasando pequeños pueblos sin agua ni energía eléctrica que ningún occidental visitó antes, esta exhibición reconstruye algunos de los aspectos más desconocidos de la vida al norte del paralelo 38.

La muestra integra el proyecto «Corea del Norte bajo la lupa» de CADAL, como parte de su trabajo en la defensa de los derechos humanos y de la solidaridad democrática internacional. La selección de fotos y textos se basa en el libro de Florencia Grieco: En Corea del Norte. Viaje a la última dinastía comunista (Debate).

Artistas: Florencia Grieco //

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do

27

febrero

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