Más canciones e himnos de revoluciones que no fueron.

Segunda parte del más sincero y descarado homenaje a los perdedores más hermosos que nos dio la historia.

Cuatro años (y cientos de recitales) después de la aparición de Contra los fantasmas, nace su esperado sucesor. Cuarenta y cinco minutos desparramados en diecinueve canciones e himnos nacidos en trincheras, retaguardias y exilios alrededor del mundo y versionados durante el oscuro 2016, con urgencia y sin pausa; con cinismo e ilusión; con amor y absurdidad.

Munidos de acordeones, vientos, banjos y mandolinas –y con un mareado coro como fuerza de choque- vuelven a enfrentar fantasmas propios y ajenos, sumergiéndose en un huraño romanticismo y recreando desde ahí luchas, gritos e ilusiones ahogadas hace casi un siglo , entonando aires gitanos, sucias tarantelas, dulces baladas, rancheras y cabalgatas rabiosas. Así, clásicos antifascistas como Puente de los franceses, La hierba de los caminos, o Gallo rojo, gallo negro toman nuevas dimensiones, unas veces oscuras y otras festivas, como afirmando que con el recuerdo de las luchas pasadas se aprende y se aprieta el puño, pero también se celebra y –hoy más que nunca- se junta ánimo y se sale a luchar.

El genial trabajo visual de Federico Pazos –incluyendo otro poster al estilo de los viejos afiches de propaganda de guerra- cierra un disco ecléctico, original, sincero y mordaz.

Última fecha

sa

24

febrero / 2018

Dejanos tu opinión

También te puede interesar