Gachi Prieto presenta la muestra El goce de la pintura.

Al entrar a la sala, y a partir de un recorrido sinuoso que prohíbe la observación directa de las obras, el espectador debe caminar la exposición para encontrar el retrato familiar entero. Los Benmayor, dos generaciones de artistas unidos por la continuidad de una pasión. Cada uno de los caminos presentes en el recorrido exhibe sin jerarquías, la estirpe iconográfica de una familia, donde los trazos, los gestos, las fracturas y los usos del color son puntos sutiles de unión que quizás pasarían desapercibidos si no se encontraran todos juntos en un espacio.

Sin apelar al recurso cronológico el recorrido logra unir tres vidas dedicadas al arte en un discurso visual diverso, que nos presenta tres formas de concebir la pintura como evocadora de recuerdos, como creadora de conocimiento y de universos. Las propuestas iconográficas pasan de una abstracción absoluta a una figuración totalmente hiperrealista. La posibilidad de la distancia con Chile permitió a los artistas darse el placer de hacer una exposición conjunta, donde el hilo conductor es el goce por el hacer y el goce por el encuentro. El padre, Samy Benmayor, se auto define como un pintor de pared, que se aleja de las reglas académicas y crea a partir del error, encontrando en las formas primarias aquel circo que veía a diario durante su infancia.

Su hija, Matilde Benmayor, es la más académica de la familia. Al principio se inclinaba por la abstracción por las infinitas posibilidades que esta le brindaba. Sin embargo, en los últimos años, entró en el camino de la figuración primando los pies y los pelos en su iconografía. Para la artista, todos somos árboles, y estos fragmentos del cuerpo humano son los puntos que permiten la conexión con el suelo y el cielo, entre lo terrenal y lo celestial.

La pintura de José Benmayor es el resultado de buscar elementos en la cotidianeidad que le evoquen recuerdos. El artista busca personajes de su generación, objetos de su infancia donde el tiempo no avanzaba a la velocidad de nuestros días. Utiliza el modelo de caja, que va tomando distinta función: tele, cajón de frutas, máquina de juguetes, para generar un registro de objetos que llaman su atención e inmortalizarlos como en un templo de recuerdos y añoranzas. Si entendemos que una imagen es más que el producto de la percepción, podemos decir que las obras de los Benmayor son el resultado de una simbolización personal y al mismo tiempo colectiva. Todo lo que pasa o pasó por su mirada tiene el poder de transformarse en una imagen. En cada acto creativo, los Benmayor buscan tesoros. En esta exposición nos muestran los tesoros familiares, los recuerdos, los deseos y los propios anhelos.

Quiénes

Artistas: Samy Benmayor, Matilde Benmayor, José Benmayor // Curador: Irene Gelfman //

Última fecha

vie

15

septiembre / 2023

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