Como parte de los programas públicos de la exhibición El espejo en la colmena, se lleva adelante Retratos para Desarmar, una propuesta participativa en la que cada visitante es invitado a retratarse a sí mismo frente a una cámara de gran formato, a solas y con un botón autodisparador en la mano.
A su vez, el sistema está diseñado para que cada retrato se imprima automáticamente al instante, para luego ser pegado en las paredes de la sala, conformando un archivo colectivo en expansión.
De esta manera, la experiencia se concibe como una performance colectiva, donde lo importante no es solo el objeto fotográfico que se produce, sino el gesto de apropiarse del dispositivo, el juego con la imagen, la intimidad del acto de disparar y el acto público de exponer. El arte se despliega en la acción, en el cruce de cuerpos, tiempos y decisiones, en la construcción de una comunidad visual efímera pero poderosa.
A cargo de Nicolás Rivarola, la actividad propone una reflexión sobre los roles tradicionales en la práctica fotográfica. Aquí, el papel del retratista y del retratado se entrelazan: el fotógrafo construye el dispositivo, el encuadre, la iluminación y el circuito de impresión, pero es el participante quien toma el control final de la imagen. Así, la autoría se comparte y se redistribuye, permitiendo que cada persona sea tanto sujeto como creador de su propio retrato.
Artistas: Nicolás Rivarola