Lejos de fijar la naturaleza en una representación distante e idealizada, las obras reunidas en esta exposición nos invitan a sumergirnos en una exploración sutil, lenta y sensible. Baldomá y Thibaud indagan el mundo natural como un espacio vivo, en constante transformación, que se desarma y se transforma en la interacción con quienes lo recorren y lo perciben. A partir de la fotografía y la experimentación con la materialidad, se adentran en distintos territorios mediante procesos inmersivos, casi meditativos.