Se han cumplido diez años de la muerte de Alejandro Vautier, víctima de aquella otra feroz pandemia, el Sida. Fue el 17 de enero de 2012, y Alejandro tenía 42 años. Si bien quienes lean estas líneas seguramente sabrán de quién estamos hablando, no está de más recordar ahora cómo era el inolvidable, irrepetible Alejandro.

Había estudiado arquitectura, especializándose en los nuevos soportes electrónicos y digitales, para ingresar después en el equipo de montaje del Malba, donde iba a ocuparse de todo lo referente a iluminación, soporte en video, diapositivas, multimedia, 16mm, y efectos escenográficos, en un aporte que es unánimemente considerado inaugural, fundacional.

El grupo que integraría junto a Fernando Brizuela, Beto De Volder y Mariano Dal Verme, bajo la tutela de Gustavo Vázquez Ocampo, iba a cambiar los modos conceptuales y logísticos de montar tanto las muestras públicas y privadas como los diseños de las colecciones particulares.

Empujado tanto por su experiencia museística como por una apasionada sensibilidad para leer los fenómenos incipientes que estaban modificando radicalmente la fisonomía del arte en la escena local, Vautier había empezado a comprarles sus primeras obras a artistas jóvenes desconocidos, lo cual muy pronto lo decidió a convertir el cinematográfico loft que tenía en un edificio de Parque Patricios en la Galería Chez Vautier, un incomparable espacio de arte contemporáneo. (*)

Como es bien sabido, la primera versión de “Del piso al techo” se inauguró allí, en Chez Vautier, el sábado 10 de Octubre de 2010, y las peculiares características instalativas de la muestra, que de algún modo sintonizaba con la excentricidad del lugar, la convirtieron enseguida en un estilo, en una marca.

Hasta tal punto que, un año y medio más tarde, el 18 de mayo del 2012, y a pocos meses del fallecimiento de Alejandro, la Galería Cecilia Caballero propuso una muestra con el mismo título, las mismas coordenadas conceptuales, y una equivalente apertura y heterogeneidad en la convocatoria a los artistas, en un gesto que tuvo tanto de homenaje como de rescate de una mirada curatorial tan audaz como enjundiosa.

Hubo otras dos “Del Piso al Techo” en Cecilia Caballero, verdaderas celebraciones del espíritu Vautier, inauguradas el 18 de Julio de 2017 y el 24 de abril del 2019; el hecho de que sea posible ahora la puesta en marcha de esta nueva edición en memoria de Alejandro Vautier, a diez años de su partida, habla por sí sólo de la energética vitalidad de aquella idea.

Durante estos diez años, la productividad artística en este territorio se ha mostrado cada vez mas diversa, ecléctica, polisémica y muchas veces inclasificable, a pesar de los inexorables traumas, tensiones, contradicciones y tragedias que nos afectan individualmente y como sociedad; es dable imaginar que Alejandro hubiera acompañado los vaivenes de este volátil escenario con esa peculiar amalgama tan suya de dandismo, locura, lucidez y generosidad, y que consecuentemente hubiera rubricado con idéntica convicción esta nueva “Del Piso al Techo” que ahora presentamos.

Eduardo Stupia, septiembre 2022

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