La muestra propone al visitante realizar una práctica, según explica la artista Florencia Rodríguez Giles. Siguiendo los pasos indicados en la sala (descalzarse, caminar lentamente por un camino hecho de cajas, ponerse una túnica, etc.) uno accede a un mecanismo para realizar una danza. Este mecanismo está basado en uno de los movimientos desarrollados por Gurdjieff, apoyado especialmente en un trabajo de disociación. Cuando el visitante activa el mecanismo, se impulsa una música (también de Gurdjieff hecha para ese movimiento en particular). La danza involucra ambos brazos, cada uno de los cuales activa una melodía distinta. A medida que el visitante sincroniza el movimiento de sus brazos, ambas melodías armonizan.Además, la autora de esta instalación agregó: Hace un tiempo pienso a mis obras como partes o como estaciones de un recorrido. En esta estación mi propósito era realizar una práctica que produjera deseo. Según Plotino, el deseo es el productor del alma, y el alma, a su vez, es lo que está en movimiento, lo que informa la materia, lo que le insufla vida.

Última fecha

lu

15

julio / 2013

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