Ruth Benzacar Galería de Arte te invita a la nueva muestra de Jorge Macchi.

El artista construyó, en Cámara translúcida, un espacio de acceso difícil: una misteriosa pared de ladrillos flotantes que bloquea el ingreso a la sala, sellada seis metros más adelante por una trama de cemento perforada por los ladrillos faltantes, como si los materiales de un muro se hubiesen divorciado.

Ambas partes delimitan un nuevo espacio de transparencias y a través de ellos, ubicando el ojo en el ángulo correcto, es posible ver al fondo de la galería una gran pintura. Para espiarla de cerca, el visitante debe cambiar el recorrido habitual: subir una escalera lateral, atravesar la sucesión de escritorios y oficinas con sus transacciones generalmente invisibles al público (entre los que Macchi dispuso una serie de obras como pequeñas jaulas y globos oculares pintados en acuarela) y finalmente volver a descender a la sala cruzando por una trastienda abarrotada de obras de otros artistas.

Al bajar, una enorme pintura que parece forzada a volverse una trama, nos recibe. Es la representación de los ladrillos de un muro a través de los cuales emergen fragmentos de una estampa erótica japonesa. La historia del arte concibe al cuadro como una ventana al mundo pero también un cuadro puede ser un cuerpo extraño y opaco, prisionero de su contorno.

Las obras de esta exposición se balancean en un juego de clausura y apertura y su fuerza radica en la capacidad que tienen de complicarnos la mirada, de señalar caminos impensados para nuestro deseo.

Artistas: Jorge Macchi //

Última fecha

mi

14

agosto

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