En un mundo que se desvanece y permanece en constante espera se siguen sosteniendo fronteras prescriptas. Esto es un proceso, un acontecimiento: tratamos de desdibujar los límites de lo preestablecido poniendo en jaque la pasividad de todos. Que sea imposible saber cual va a ser el próximo movimiento. Buscamos lo inesperado y que nada nunca sea igual. Porque nada nunca es igual. Y todo puede fallar.

Autor: Sofía Wilhelmi //

Última fecha

ju

30

mayo

Dejanos tu opinión

También te puede interesar